Domingo 2 de agosto de 2026
Versículo
Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
Pensamiento
El hombre leproso sabía que no tenía mérito alguno para acercarse a Jesús, pero también estaba convencido de que el Señor tenía el poder para limpiarlo. Con humildad se postró delante de Él y puso toda su esperanza en su misericordia. Así también nosotros debemos acercarnos a Cristo, reconociendo nuestra necesidad y confiando plenamente en su amor. El pecado, el dolor, la culpa o las cargas de la vida nunca son demasiado grandes para el Salvador. Jesús no rechaza al que viene con un corazón arrepentido y sincero, sino que recibe con gracia a quienes depositan su fe en Él. Hoy, cualquiera que sea tu necesidad, acércate al Señor con la misma confianza de aquel hombre. Él sigue teniendo poder para restaurar, perdonar, sanar y dar una nueva oportunidad a todo el que busca su presencia con fe.
Oración
Padre celestial, gracias porque en Jesucristo encuentro misericordia, perdón y esperanza. Hoy me acerco a ti con un corazón humilde, confiando en tu poder para transformar mi vida y limpiarme de todo aquello que me aparta de tu voluntad. Ayúdame a permanecer siempre cerca de ti y a vivir para tu gloria. En el nombre de Jesús, Amén.